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martes, 11 de julio de 2017

Sello Editorial y Editorial Independiente


Seguro que en más de una ocasión habéis oído hablar de un sello editorial o una editorial independiente. Incluso cuando visitamos las webs o redes sociales de las editoriales ellas mismas, en su descripción, se denominan como una u otra. Pero, ¿qué significa realmente esta distinción? ¿Afecta de alguna forma a sus contenidos, a lo que ofrecen a los lectores? Si quieres conocer la respuesta, sigue leyendo.

Sello Editorial


Un Sello editorial es una editorial dentro de una agrupación de varias editoriales que conforman en su total una sola marca. A menudo abarca editoriales (grandes, medianas o pequeñas) que tratan diferentes temas o estilos literarios (novela juvenil, romántica, histórica, no ficción…). Además, las editoriales que tienen diferentes sellos también incluyen en sus filas revistas, periódicos y todo tipo de publicaciones (blogs incluidos).

Que un sello editorial sea parte de una gran editorial no significa que individualmente no disponga de su propia línea de publicación, sus propios empleados o jerarquía. Así mismo, también cada una se encarga de sus redes sociales, web o recepción de manuscritos.

Pongamos un ejemplo comparativo, la marca The Coca-Cola Company sería la editorial, mientras que Coca-Cola, Fanta, Aquarius o Nestea serían el equivalente al sello editorial.

¿Qué ventajas tiene pues el sello editorial? Principalmente, el contar con el respaldo de dicho nombre o marca superior, que para editoriales pequeñas o medianas puede suponer un beneficio importante. El sello editorial aporta de primeras un beneficio económico, y por otra tanto mayor capacidad de publicidad, marketing y la posibilidad de publicar más.

Para el autor, ver su obra publicada con sellos editoriales pertenecientes a una gran editorial supone un mayor beneficio económico y garantizar que su obra tenga mayor visibilidad y promoción.

Para formar parte de esta cadena y ser un sello editorial existen dos vías:

- La propia editorial crea un nuevo sello que ocupa un sector que no tenía cubierto hasta el momento. Por ejemplo, la creación de una nueva editorial que publique, por ejemplo, novela fantástica.

- La compra de una editorial externa (mediana o pequeña) que pasa a formar parte del sello editorial.

¿Qué desventajas tiene, en mi opinión, el sello editorial? Cuando te fijas en las publicaciones de las editoriales que forman parte del sello, te das cuenta que casi toda la literatura que lanzan al mercado es muy comercial. No queda lugar para obras más independientes o estilos narrativos menos populares (ensayo, teatro, poesía), de igual modo también es muy difícil que nuevos autores consigan publicar con ellos, si no se han dado a conocer ya previamente. Por ejemplo, autores que hayan alcanzado grandes ventas y relevancia en EEUU o blogueros conocidos y con volumen de seguidores que comienzan sus obras en los blogs y tienen gran repercusión o, simplemente, que son conocidos en el mundillo y pueden tener gran tirón de venta y publicidad en la red.

No estoy diciendo que la literatura sea peor o de menor calidad, porque no siempre es así, simplemente a la hora de encontrar algo diferente o menos comercial es prácticamente imposible hacerlo y, desde el punto de vista del autor, es mucho más complicado acceder a ser publicado por ellos. Por otra parte, a veces el afán de lucro puro y duro es demasiado evidente.

Ejemplos de sellos editoriales son, por ejemplo, de Penguin Random House: Alfaguara, Debolsillo, Nube de Tinta o Suma de Letras. De Planeta de Libros: Editorial Planeta, Destino, Espasa, Minotauro…

Editorial independiente

La editorial independiente podemos considerarla, por una parte, como la que viaja por libre, sin pertenecer a ningún grupo o sello. Sin embargo, es más frecuente que reciban este nombre aquellas editoriales pequeñas, con apenas uno o dos trabajadores (el editor y algún informático o diseñador), que no lanzan al mercado un gran volumen de publicaciones y que suelen ser obras poco comunes o géneros menos populares.

El nivel de ventas de estas editoriales también es mucho menor, sus directores cuentan con una gran pasión, dedicación y amor por los libros, pero pocas veces consiguen vivir exclusivamente de ellos.

Para los autores, es mucho más fácil conseguir publicar con estas editoriales, el proceso es mucho más personal y cercano, pero también deben asumir que los beneficios y repercusión serán mucho menores.

Otra de las características de la editorial independiente es su catálogo, que no se forma bajo un criterio comercial o un afán lucrativo. Encontraremos en ellos géneros, temas y estilos que suelen ser rechazados por otros proyectos editoriales, dada su baja rentabilidad económica, a pesar de su aporte cultural.

Las editoriales independientes, en su mayoría, sobreviven gracias a la financiación aportada por sus creadores y directores. Sin embargo, existen también ciertas ayudas a la edición de obras; sobre todo, es posible conseguir ciertas ayudas de países extranjeros que tienen interés en promover su cultura y sus letras (por ejemplo, en la actualidad los países del este de Europa tienen programas de ayudas a la publicación de sus autores, sobre todo en géneros menos comerciales como la poesía). Dichas ayudas y proyectos pueden ayudar a la supervivencia de estas pequeñas editoriales independientes. 



 
 
Y hasta aquí la entrada de hoy, por supuesto podría dar más información y datos, porque las diferencias, ventajas y desventajas son mucho más extensas de lo que aquí digo, pero tampoco quería crear un artículo demasiado extenso.

Vuestras opiniones o si tenéis alguna duda, sugerencia o aclaración siempre son más que bienvenidas.

jueves, 27 de abril de 2017

La literatura y los medios de comunicación



Con motivo del día del libro el pasado día 23 comencé a reflexionar sobre el papel del libro en nuestra sociedad y en los medios de comunicación en particular. Y es que no hace falta indagar mucho para ver que hablar de literatura no debe vender, ya que apenas se le dedica espacio y, cuando se hace, siempre en espacios minoritarios y con un tratamiento de pedantería suprema.

Sin embargo, llega la Feria del libro y se multiplican los reportajes, informes del aumento de ventas del sector (hablando de eso, ha aumentado un 8.6% en España según el Observatorio del Libro), autores firmando obras, etc. Y después… ¡PUF! Todo vuelve a desaparecer, ¿por qué?



Está claro que en Internet somos una gran comunidad. No solo por el gran número de blogueros, foros, webs dedicadas, etc. Sino por todos los lectores que también interactúan con todos nosotros, sin administrar o llevar un sitio. ¿Qué ocurre entonces en prensa, radio y, especialmente, en televisión? ¿Tan poco rentable es tener un pequeño espacio ameno y entretenido en televisión? ¿Por qué en los telediarios se habla semanalmente de los estrenos de cine pero no de las novedades editoriales? Solo interesan los grandes certámenes premios literarios, que curiosamente forman parte de sus grupos o son patrocinadores de algún modo.

Esta situación me recuerda a la que vive el sector del videojuego, millones de seguidores en el mundo, cada vez más influyentes en la economía y aún parece un estigma hablar de ellos.


Todo esto me lleva a pensar lo siguiente: ¿tenemos los lectores parte de la culpa? ¿Y si parte del encanto de la lectura es que nos hace sentir especiales y diferentes de lo común? ¿Es la lectura una afición “elitista”?

Pongamos, por ejemplo, que una saga que comenzamos a leer, adoramos y nos encanta hasta tal punto de hacerla nuestra se hace mundialmente conocida, ya todo el mundo habla de ella, todos la hacen suya, ¿pierde su encanto? Quizás un poco sí. Y es que no olvidemos que leer es un acto individual, pero es cierto que cuando se comparte se disfruta muchísimo más-

Si queréis conocer mi opinión, a modo de conclusión a esta reflexión, es que sí. Creo que los medios deberían darle una vuelta al tratamiento que le dan a los libros, dar más visibilidad a un mundo que siempre nos enriquecerá y ofrecerá cosas estupendas, pero sin intentar forzarlo o “meterlo con calzador”. Menos mal que, de momento, siempre nos quedará la red…