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lunes, 10 de octubre de 2016

¿Qué es el lector profesional?

   Probablemente es uno de los trabajos más desconocidos dentro y fuera del mundo editorial, pero para quienes somos adictos a la lectura es lo más cercano al trabajo perfecto. 

   Si queréis conocer más de esta figura profesional, seguid leyendo.


   La labor del lector profesional

   Imaginad por un momento la cantidad de manuscritos que puede recibir una editorial al cabo de un mes o, más aún, del año. También pensad que cada lectura ofrece un punto de vista y siempre es mejor dos opiniones que una antes de enfrascarte en la aventura de sacar un libro adelante.

   El lector profesional trabaja para las editoriales y tiene el cometido de leer estos manuscritos que le llegan. Tras la lectura realiza un informe con las características que ha encontrado en la obra y su valoración. Estas lecturas e informes ayudan a la valoración del editor, ya sea para decidir si leer la obra personalmente o para una posterior publicación (o el descarte). 


   ¿Cómo trabaja el lector profesional?

  Pues sí, el lector profesional lee y lee muchísimo. Es un requisito indispensable para dedicarse a esta profesión, debes amar la lectura y los libros, aún cuando la temática no sea la más afín a tus gustos.  

  Para comenzar a trabajar la editorial se pone en contacto con el lector profesional, que puede ser de dos tipos: formar parte de la plantilla (extremadamente raro) o ser autónomo/freelance. Se establecen los términos del contrato y el lector recibe el documento. Los tiempos de lectura y entrega del informe son muy breves, por lo que se requiere que el lector sea rápido pero también que se adentre en la obra en profundidad. 

  Es importante que el lector editorial descubra similitudes con otras obras para así evitar copias, y se recomienda que esté al día de las tendencias del sector. También es imprescindible que el lector conozca la línea editorial de la empresa para ver si la obra se adecúa a su catálogo o no.


  Seguro que os preguntáis si se puede vivir de esta profesión y, lamentándolo mucho, me temo que no. Aunque un lector editorial con experiencia y contactos puede llegar a leer en torno a las cinco obras al mes (con sus respectivos análisis e informes) esta profesión no da para vivir de ella, ya que la media está entre los 75 - 100 euros de media por informe.

  Otro aspecto a tener en cuenta es que el lector editorial ayuda a la labor de valorar la obra pero en ningún caso toma la decisión de publicarla, eso solo corresponde al editor. Tampoco aparecerán credenciales en la obra ni suele darse reconocimiento de algún tipo al lector editorial, siempre está en la sombra.



   Respecto a la formación del lector editorial, no siempre se requiere que tenga estudios filológicos o enfocados a las letras. Se buscan diferentes perfiles (edad, profesión, sexo, etc.) para que ofrezcan diferentes puntos de vista, siempre y cuando sean muy aficionados a la lectura. Lo que sí es importante es la capacidad de redactar buenos informes y realizar un buen análisis.

  Existen diferentes cursos impartidos por editoriales o agencias de gran prestigio (Cálamo&Cran, Penguin Random House, Escritores.org...) que pueden ayudar a entrar en este mundo tan difícil y a formaros como lectores editoriales, aunque principalmente es un sector que funciona por contactos, algo bastante más difícil de conseguir. 

  Espero que os haya servido esta pequeña introducción para conocer un poco más al lector editorial. No dudéis es comentar si tenéis alguna pregunta o información. 

lunes, 6 de junio de 2016

¿Qué es un traductor literario?

   Dentro del sector editorial el traductor es una de las figuras más conocidas y demandadas. En esta ocasión no es necesaria la definición del DRAE (Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española) para saber que es aquella persona que traduce.

   La labor del traductor literario
   
   Actualmente, la profesión de traductor es una de las más demandadas en el sector editorial. Esto se debe al volumen de obras internacionales que llegan a nuestro país que necesitan ser traducidas.
  
   El traductor es el primer profesional que toma contacto con la obra extranjera, una vez que la recibe de la editorial. En sus manos y competencias queda un texto que depende totalmente de él. No exagero al afirmar que un traductor afecta notablemente a la calidad de la obra y a la opinión final del lector sobre ella.


   ¿Cómo trabaja el traductor literario?
   
   En primer lugar, el traductor necesita conocimiento pleno tanto de la lengua origen en la que está escrita la obra como de la que va a traducir. Es fundamental el uso de herramientas de apoyo a la traducción, tales como diccionarios (en plural), gramáticas, etc.
   
   La traducción es una acción laboriosa, que necesita tiempo, dedicación y, sobre todo, mucha atención. El trabajo del traductor debe apoyarse siempre en el del corrector si queremos obtener un texto de calidad.
   
   Actualmente, el idioma más demandado para la traducción es el inglés, pues tanto en el mercado español como en el latinoamericano es el idioma cuya importación de obras es mayor. Debemos tener en cuenta también la gran competencia que supone en el sector para aquellos que decidan o quieran dedicarse a este mundo.




  
 Sin embargo, las editoriales (sobre todo las independientes) han encontrado un gran filón en publicar obras en lenguas mucho más minoritarias, por ejemplo, de países de Europa del Este. Esto se debe a las ayudas y subvenciones que ofrecen estos países para promover la difusión de su cultura. De igual modo, el panorama oriental también resulta cada vez más atractivo al lector, no solo en obras japonesas, sino de China, India, etc., por lo que las editoriales tienen en punto de mira este sector.


   Hablemos ahora de cuestiones económicas. Como en todas las profesiones relacionadas con el sector editorial, no podemos decir que las traducciones literarias permitan una vida holgada y llena de lujos. Son muchas las voces que se quejan de lo mal retribuída que está la labor del traductor literario, así como el poco reconocimiento del que goza. Como ejemplo, os pondré estos datos recogidos de la ponencia de Scheherezade Surià:

   «La plantilla más utilizada para el recuento de caracteres es la holandesa (2100 caracteres con espacios) y los precios más habituales están entre 10 € y 12 €. No obstante, pueden encontrarse 7 € por plantilla (y yo diría que menos en algunos casos recientes) y llegar a los 14 €, incluso.
  
   La plantilla de 1800 caracteres también es otra de las más usadas, cuyos precios más habituales rondan los 10 € y 11 €. Y en cuanto a cobrar por palabra, que es muy poco usual, los precios difieren muchísimo, ya que hay compañeros que han cobrado 3 céntimos/palabra y otros que han llegado a los 5 e incluso 7. De todos modos, los precios varían según la editorial»

   Hay dos formas de trabajar como traductor literario. La más común es ser traductor freelance, el autónomo de toda la vida. Cuando la editorial decide publicar una obra extranjera, contrata al traductor para esa obra puntual. 
El otro método, y el menos frecuente, es formar parte de la plantilla de la editorial. Normalmente sucede cuando ambos han trabajado varias veces con un resultado satisfactorio.  

   Las cláusulas más comunes dentro del contrato de traducción literaria tienen que ver con: fecha de entrega, tarifa (mencionadas anteriormente), penalización por retrasos, revisión y modificaciones.

   Como podéis ver, la labor del traductor es fundamental en el mundo editorial, pues nos permite a los lectores disfrutar de obras de todo el mundo.

jueves, 10 de diciembre de 2015

¿Qué es un agente literario?


    Personalmente, no conocía mucho esta profesión hasta que Guillermo Busutil (escritor y director de la revista literaria Mercurio) nos ofreció una charla en el máster y contó anécdotas con agentes literarios que había conocido y con los que había trabajado.
 
   Un agente literario es aquel que representa a un escritor, de igual forma que existen los representantes musicales o en el mundo del cine. Trata de conseguir los mejores contratos con las editoriales y de que la obra ofrezca los máximos beneficios económicos posibles en términos de porcentajes que obtienen el escritor y él mismo, así como velar por los derechos de autor. 


   
   ¿Cómo trabaja un agente literario?
   
   Lo mejor será empezar por la organización. Los agentes pueden ser autónomos independientes que trabajan por libre o pertenecer a una agencia. En España hay un gran número de agentes y agencias literarias de gran renombre que representan a grandes autores.
   
   Hay dos formas de contactar con un agente. La primera es que el autor, una vez tenga el manuscrito terminado, se ponga en contacto con un agente o agencia y les muestre su escrito. Hay que tener en cuenta que en ambos casos, sea agente independiente o agencia, se cobrará esa lectura, es decir, que un agente se digne a leer tu obra solo será posible previo pago, el precio puede rondar los 100€. Una vez el agente lea la obra puede considerarla lo suficientemente interesante como lanzarse a la aventura y representarla o rechazarla, en la mayoría de los casos se nos entregará un informe que justifique la decisión y que el escritor debería analizar. Debemos tener en cuenta que los agentes son profesionales cualificados y preparados, que conocen el negocio de la literatura y saben qué puede llegar a interesar a una editorial y qué no, pero no tiene por qué desanimarnos la negativa, lo mejor es que continuemos probando con otros.
   
   Si obtenemos una respuesta favorable el autor puede sentirse complacido y orgulloso, pues ya tiene una parte del camino hacia la publicación. A partir de ese momento será tarea del agente el presentar el manuscrito a las editoriales, “vender sus bondades y virtudes”, así como supervisar y pelear por las mejores condiciones de contrato en caso de que la obra vaya a publicarse.

   La segunda opción para llegar a tener un agente literario es lo contrario: que él nos ofrezca sus servicios. Esto suele suceder cuando el autor comienza a publicar su obra en plataformas de internet y un agente le “descubre”, si ve posibilidades a la obra será él quien se interese en hacer negocio.

  
  Ventajas e inconvenientes de tener un agente literario
  
  Las ventajas de realizar este proceso por medio de un agente son muy numerosas. Por ejemplo, el autor no tiene que ocuparse de llamar una y otra vez a las puertas de las editoriales, eso corre a manos del agente. Por otro lado, al ser un profesional del sector éste tendrá numerosos contactos con editores y empresas, por lo que la entrega de manuscritos no se hace enviándolo a una dirección de correo electrónico sin más. Un buen agente literario tendrá relación con un gran número de editores y, dependiendo de la calidad del agente, influencia para conseguir que publiquen su obra representada.
  
   Otra de las ventajas es que la obra vendrá acompañada del beneplácito de una persona que conoce el mundo editorial, lo que le da prestigio y una mejor impresión de cara a un editor. Para el escritor también supondrá tener el mejor asesoramiento de cara a contratos y venta de derechos, sabiendo que tendrá a alguien de su lado para sacar el mejor provecho y beneficio de su creación, ya que el agente literario siempre va a comisión.
  
  También tenemos que tener en cuenta las posibles desventajas que puede ofrecer la opción del agente literario. En primer lugar, los costes. Si tenemos suerte y nuestra obra gusta de primeras nos ahorraremos mucho dinero, pero llamar de puerta en puerta a los agentes supondrá un gasto en “lecturas previas” bastante considerable. También relacionado con el asunto económico es el porcentaje de beneficios que como autores perderíamos, pues el agente se lleva una parte de los beneficios del autor; es decir, si el autor se lleva un 10% de los beneficios de la obra, habría que restarle lo que se lleve el agente (pongamos un 3%), por lo que los beneficios del escritor se quedarían en un 7%, (en algunos casos el agente cobrará también gastos de gestión).


  Una pequeña curiosidad

  Si os ha interesado esta profesión os dejo una curiosidad que siempre es mencionada cuando se habla de agentes literarios, y no es otra que más del 90% de estos profesionales son mujeres. No he encontrado una razón específica que explique por qué se da el caso, pero así es.

  En España, la agente literaria con mayor influencia y prestigio ha sido Carmen Balcells, que falleció el pasado 20 de septiembre. Llevó a escritores de gran renombre: Pablo Neruda, Gabriel García Márquez, Vargas Llosa, Julio Cortázar, Eduardo Mendoza…

miércoles, 2 de septiembre de 2015

¿Qué es un corrector?



     ¡Hola a todos! Ya está aquí septiembre y con su llegada muchos de vosotros tendréis que decirle adiós a las vacaciones, la playa, las largas tardes de ocio con los amigos o la familia… Pero no debéis deprimiros, hay que afrontar la llegada de la rutina con ilusión, nuevas metas y alegría; un nuevo camino que para muchos de vosotros se abre (la universidad, nuevo ciclo de estudios, la búsqueda de trabajo…) y para otros el principio del fin de una etapa. Sea como sea, ¡ánimo a todos y a por todas!

     Después de tanto tiempo alejada de toda actividad bloguera he decidido volver a la carga con una entrada de Mundo Editorial, lo cierto es que no he tenido tiempo de terminar ninguna lectura y las que estoy llevando a cabo me han obligado a hablar de una figura que hoy en día considero importantísima en el mundo literario y que os presento a continuación: el corrector.



¿Qué es un corrector?

     Como en ocasiones anteriores, empecemos con las definiciones que nos da la RAE:
      1. adj. Que corrige. U. t. c. s.
      2. m. y f. Impr. Persona encargada de corregir las pruebas.
      3. m. Encargado por el Gobierno de cotejar los libros que se imprimían, para ver si estaban       conformes con su original y sacar las erratas.
      4. m. En los conventos religiosos de San Francisco de Paula, superior o prelado.

     No es especialmente complicado imaginar cuál es la función de un corrector dentro de cualquier sector. Ya sea en el mundo del periodismo, la literatura, el político, etc. la labor de un corrector es siempre indispensable para que los textos no contengan faltas de ortografía, errores de puntuación, falta de ritmo o mejorar el estilo.

     Posiblemente con las nuevas tecnologías podemos relacionar más esta figura con ese programita informático que nos revisa el texto en el procesador o con esa aplicación que nos juega malas pasadas cuando utilizamos Whatsapp, pero la realidad es que el corrector como profesional se me hace cada día mucho más necesario, sobre todo en campos como el de la literatura.



La labor del corrector literario

     Se ha tratado siempre de una figura indispensable dentro del sector editorial. Bien forme parte de la plantilla de las editoriales o contratado de forma independiente por un autor antes de mandar su obra a las editoriales, el corrector literario hace acto de presencia y no ha sido hasta el boom de la autoedición cuando más se ha echado de menos.

     Nos encontramos ante una persona que conoce perfectamente la gramática de la lengua y que está al tanto de los cambios que se producen periódicamente en esta. Va a la caza de todas aquellas faltas de ortografía y erratas que el autor ha podido cometer, cosa que ningún lector quiere encontrar cuando lee una obra y que dejan al autor a la altura del betún. Además, dispone de amplios recursos para corregir esas palabras que el autor puede repetir una y otra vez, ya sea conscientemente o no, enriqueciendo el texto con sinónimos, economizando el lenguaje cuando es necesario o mejorando algunas definiciones.

     El corrector literario desempeña también una de las funciones más importantes a mi parecer para mejorar un texto: la corrección de estilo. No son pocas las ocasiones que el argumento de una obra puede ser interesante pero la forma en la que está escrita hace que pierda todo el atractivo: las faltas de ortografía anteriormente mencionadas, signos de puntuación donde no corresponden, signos de interrogación o exclamación sin abrir, comillas que no se corresponden, guiones que no son los adecuados, etc.


¿Cómo trabaja un corrector?

     Por normal general, el corrector literario recibe el texto, ya sea en formato digital o papel, y realiza una lectura inicial para conocer el contenido de aquello sobre lo que va a trabajar, no es lo mismo una novela, un comunicado de prensa o un trabajo académico. No significa que la lea entera, lo suficiente como para conocerla y tener una primera toma de contacto. A partir de ahí, lo normal es trabajar en papel, pues es mucho más cómodo. Los correctores suelen realizar diferentes esquemas de trabajo, pero por norma general van realizando anotaciones en el margen del texto con explicaciones, consejos o cambiando todo aquello que o debería estar o cuyo posicionamiento es incorrecto (véase los signos de puntuación).

     Respecto a las correcciones de estilo, queda bajo decisión del autor o, en segundo plano, del editor aceptarlas, pero nunca hay que desechar la opinión imparcial y profesional de un corrector, ellos conocen muy bien este mundo y han leído muchísimo para saber qué puede funcionar mejor.

     ¿Significa esto que corregir el estilo puede cambiar el texto o la forma de escribir de un autor? En absoluto, corregir el estilo ayuda a mejorar al autor sobremanera, no importa que sea veterano o principiante, siempre es bueno que realicen una valoración profesional sobre un texto, sobre todo personas que tienen experiencia y que se dedican a ello. Un corrector no va a desmerecer la obra en ningún caso y puede aportar una ayuda esencial para la progresión del autor, pero siempre respetando la forma de escribir de este y su propio estilo.

     Como conclusión, me gustaría recalcar la importancia de este sector dentro del mundo literario, es muy significativa la calidad que gana una obra cuando ha pasado por manos de un corrector profesional y aquellas personas que quieren dedicarse a la escritura (ya sea por edición clásica o autoedición) deberían acudir siempre a ellos, así como el lector exigir una obra bien escrita y sin faltas que podrían haberse evitado.